12.6.08


Hermosa Juventud
En una ocasión un hombre dijo: Cuando era joven deseaba y podía hacer grandes cosas, sin embargo no supe cómo hacerlas. Ahora que soy viejo sé como hacer esas grandes cosas, pero ya no tengo fuerzas para realizarlas. La juventud en la mayoría de las veces se traduce en vigor, energías, oportunidades, decisiones, pero también en inexperiencia.

Un viejo dicho reza así: La juventud es una enfermedad que se cura con los años. En lo particular no coincido con la idea de que la juventud sea una enfermedad; al contrario se podría afirmar que en la juventud se dan las etapas más importantes y decisivas de la vida de cualquier persona y la salud es sinónimo de juventud. Sin embargo, Dios no forma parte en la vida de muchos de los jóvenes, Piensan que él es un asunto de viejos.

Se piensa que Salomón, uno de los hombres más sabios de la historia, escribió el libro de los Proverbios de la Biblia durante su juventud, antes de alejarse de Dios. Él es también autor del libro de Eclesiastés, pero éste lo escribió durante su vejez. A través de estos escritos podemos ver a un hombre que, después de probar todas las cosas de su tiempo, y después de vivir experiencias de todo tipo, habla de la vanidad de la vida y las riquezas.

Al final del libro, el predicador considera a Dios y el papel que debió tener en su vida, y da consejos a la juventud para llevar vidas felices de la mano de su Creador.

En Eclesiastés 11:9-10 Salomón nos habla de algunos aspectos terrenales y da cuatro consejos a los jóvenes:

I. Dios quiere la felicidad del joven (9a) (Muchacho, conoce la felicidad mientras seas joven, y toma temprano las buenas decisiones)

La Biblia Latinoamérica traduce mejor esta idea, dice que el joven debe buscar la felicidad durante su juventud, pues son momentos decisivos y en ella puede disfrutar mejor la vida. Tomás Chalmers dijo: “Los principales componentes de la felicidad son: tener algo que hacer, alguien a quien amar y una esperanza”. En otras palabras la clave de la felicidad en la vida es tener un propósito claramente definido para vivirla.

Durante la juventud uno tiene la mejor oportunidad para fijarse la razón de su vida, pues se poseen elementos importantes, como son las energías para lograrlo. Alguien dijo que el motor de nuestra vida es tener un motivo para vivirla, Dios quiere que vivamos vidas felices, es decir, quiere que nuestras vidas sirvan de algo y a alguien. Qué triste sería la existencia al vivir sólo por vivir, sin metas que lograr.

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